
Casa Roxeta
Valencia · 2019
El espacio central se organiza en torno a un elemento singular: una chimenea de doble cara revestida de azulejo cerámico esmaltado que asciende desde el suelo hasta el techo en toda la altura de la doble planta. No es un objeto decorativo sino arquitectónico: divide sin separar, calienta sin aislar, y su textura cerámica contrasta con el mármol oscuro del pavimento y el blanco de los paramentos. Desde la planta superior, el volumen se contempla en su totalidad y la continuidad espacial entre niveles se hace evidente: una sección vertical donde la luz, la materia y el vacío dialogan.
